Futboleros resistiendo con pasión y amigos de corazón

El futbol con amigos puede ser muy generoso.


Perdonando las torpezas y celebrando todo destello de habilidad.


Los botines gastados no se quejan.


Y la cancha de tierra sin césped nos recibe.


Encontrar la pelota exige resistencia. Y perderla, la capacidad de reírse de uno mismo.


La victoria, lejos de estar en el resultado final, se descubre por su cuenta en la simpleza del ritual.


En sentirse agradecido a este deporte por enseñarnos humildad y el valor de la amistad.


En las carcajadas de la consecuente cena y el aplauso al asador.


Ahí nos encontramos, disfrutando cada momento sin importar la condición.


En el juego que nos une el tiempo suspende sus limites.


Y continua siempre en el próximo partido.


Hasta entonces.

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